ORNAMENTACIÓN CORPORAL, IDENTIDAD Y SIMBOLO, EN LAS MUJERES TULE DEL RESGUARDO DE “CAIMÁN NUEVO”, ANTIOQUIA
Proyecto de Grado
Escrito por Natalie Osorio Escobar, con la colaboración y acompañamiento de Yadira M. Ramírez, en el marco del curso de Seminario de Investigación con el Docente Juan M. Álzate
TABLA DE CONTENIDO
Tabla de Contenido................................................................................................................... 2
1. Introducción.......................................................................................................................... 3
1.1 Planteamiento del Problema............................................................................................. 4
2. Justificación .......................................................................................................................... 5
3. Objetivos.............................................................................................................................. 7
3.1 Objetivo General.............................................................................................................. 7
3.2 Objetivos Específicos....................................................................................................... 7
4. Antecedentes y Marco Teórico.............................................................................................. 8
5. Diseño Metodológico.......................................................................................................... 16
5.1 Cronograma.................................................................................................................... 29
6. Análisis................................................................................................................................ 30
7. Resultados Esperados y Alcance........................................................................................... 31
8. Pertinencia e Impacto.......................................................................................................... 32
9. Presupuesto........................................................................................................................ 33
10. Trabajos Citados ................................................................................................................ 34
1. INTRODUCCION
“La indumentaria tiene que ver con la imagen que el hombre
Tiene de sí mismo frente al mundo que percibe”
(Ronald Schwarz, 1976)
Partiendo de la revisión bibliográfica realizada con anterioridad, respecto al estudio de la ornamentación corporal desde una mirada antropológica, es importante destacar los aportes realizados de manera precisa en la materia y en Colombia, tal es el caso del antropólogo Ronald A. Schwarz quien es autor del artículo “Hacia una antropología de la indumentaria: el Caso de los Guámbianos” publicado por la Revista Colombiana de Antropología en 1976. Schwarz propone en la parte inicial de su articulo una reflexión en torno a la pregunta ¿Porqué la antropología no se ha ocupado detenidamente en el aspecto de la indumentaria?, donde pretende establecer una respuesta para ésta mediante el rescate de lo poco que se ha hecho, enfocado a proponer algunos puntos de partida teóricos y metodológicos apropiados para posicionar el tema de la ornamentación corporal (indumentaria y accesorios) dentro del interés de los estudios antropológicos. En esta lógica destaca las hipótesis existentes sobre el origen del vestido, asociadas principalmente a la protección, el pudor, el estatus, sin embargo invita a trascender estas aproximaciones con el fin de develar las emociones asociadas con el uso del vestido.
Hacia 1982, luego que Schwarz hiciera sus significativos aportes, Clara I. Aramburo Siegert y Alicia Londoño Blair, fuertemente influenciadas por la propuesta de este autor, proponen su tesis de pregrado en antropología, de la Universidad de Antioquia, a partir de una estudio de la indumentaria Tule, titulándola: “La Mola”, en la cual presentan inicialmente un extenso material etnohistórico, recopilado principalmente de las crónicas españolas, dedicado al proceso de transformación de la indumentaria Tule, y posteriormente caracterizan la región de Urabá en la cual se inscribe el resguardo de “Caimán Nuevo”, lugar en el que se efectuó la investigación. Siegert y Blair pretenden hacer un análisis de la Mola tanto como elemento estético y decorativo, de uso corporal, como también destacar sus significados profundos amparados tanto en el aparato culturalmente establecido, como en el que socialmente es convenido.
Por lo anteriormente citado, considero sumamente valiosos y significativos los aportes que desde la antropología puedan hacerse para un estudio de la ornamentación corporal, pues al parecer, estos detalles se han convertido en simples notas etnográficas que aún no han despertado mayor interés para ser trascendidas a un plano más profundo, con la finalidad de develar su intención intrínseca de ser y de comunicar. Con dicha intensión se recurrirá a una metodología cualitativa que integre en primera instancia un ámbito descriptivo, y posteriormente se dedique a la parte interpretativa, para ello se hace necesario integrar el método etnográfico para la primera parte, y la etnometodología para la segunda fase (interpretación). Ambos métodos se integrarán a través de la etnografía visual ya que ésta atravesará transversalmente todo el proceso investigativo, pues mediante ella se reconocen los recursos visuales (fotografía en este caso)como medios de recolección de información; y por otro lado permite también hacer análisis de la imágenes capturadas. Es decir en el ámbito interpretativo no solo se contará con información registrada de manera escrita, sino también de manera visual, ello conllevará a fortalecer el ámbito de las interpretaciones realizando aproximaciones de manera precisa y fundamentada en el material recopilado y la experiencia de campo. Por otro lado las imágenes recolectadas a lo largo de la investigación, a través de medios visuales, se constituirán en el principal resultado de la investigación, que permitirá aprovechar la cualidad comunicativa de la imagen por su inmediatez, y además posibilitará el que una mayor cantidad de personas accedan a los datos encontrados y sus interpretaciones, pues las imágenes logradas con un propósito concreto, configuran códigos visuales claros de comprensión y aprehensión del mensaje que se desea comunicar.
1.1 PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA
Ante la premisa antropológica, y principalmente filosófica, que concibe al hombre como un “animal simbólico” que desarrolla la cultura con fines adaptativos, concentrándola en universos simbólicos dotados de significado que son transmitidos y comunicados a través del lenguaje, tanto verbal como no verbal; encuentro completamente necesario desarrollar un estudio sobre la ornamentación corporal (indumentaria y accesorios), entendida en primera instancia como un lenguaje no verbal de carácter visual, y en segunda instancia como una forma de exteriorización y legitimación de la identidad, que para éste caso corresponderá a la Etnia Tule, ubicada en el resguardo Caimán Nuevo del golfo de Urabá (Antioquia).
El interés en desarrollar esta propuesta investigativa con la comunidad Tule se fundamenta en el gran esmero que encuentro por parte de sus mujeres en lo que respecta a las practicas indumentarias y de ornamentación, luego de conocerlas y haber establecido una comparación con otras etnias de Colombia como la Kamsá, Arhuaca, y Wayú
Como punto de partida para este proceso investigativo he planteado la siguiente pregunta: ¿Cuáles son las formas en que las mujeres Tule representan su identidad, a través de la ornamentación corporal?, con la cual busco integrar nociones referentes a conceptos tales como identidad, ornamentación corporal y símbolo, amparados básicamente bajo la mirada antropológica y retroalimentados por la semiología.
2. JUSTIFICACIÓN
“El modo en que se transmite un determinado mensaje,
viene a aumentar el significado del mismo”
(Mary Douglas, 1978)
La pertinencia antropológica de este estudio recae sobre la relación que establece el hombre –cuerpo- con el medio –sociedad-, donde la ornamentación corporal (indumentaria y accesorios), constituye el puente a través del cual se forja esta interacción; y a partir del cual es visible una interiorización de la cultura, pues el cuerpo se reconfigura culturalmente a través de la identidad, como un vehículo adaptativo, que permite establecer una relación entre el medio ambiente y el individuo cargada de contenido y valor simbólico. Debido a ello se hace completamente necesario entender la ornamentación corporal más allá de una cultura material, relacionándola más bien con el comportamiento simbólico y la acción social.
Considerando el contexto actual del mundo, en el cual la modernidad ha generado una serie de flujos de mercado, en los cuales se intercambian no solo bienes y servicios, sino también ideas y tradiciones; y donde la industria de lo visual se ha convertido en la impulsadora de la lógica de consumo (propia del sistema capitalista), tanto en el ámbito de lo material como en lo que respecta a aspectos de orden ideológico; el valor del vestido está constituido precisamente en su capacidad expresiva, hecho que lo constituye a su vez, en un medio de legitimación de la identidad socio-cultural, que permite trascender del discurso verbal hacia el discurso visual, y reconociendo que estamos ante una etapa de la historia donde nos vemos constantemente inmersos en un continua emisión de imágenes, el discurso visual de la indumentaria permite también generar reflexiones en torno a las identidades y a las tradiciones que a través de ella se expresan. Dentro de estas consideraciones vale la pena destacar las aseveraciones de Néstor García Canclini en su libro “Culturas Hibridas, estrategias para entrar y salir de la modernidad” donde expone que “ni la modernización exige abolir las tradiciones, ni el destino fatal de los grupos tradicionales, es quedar fuera de la modernidad” (Canclini, 1990: 221). Motivada por ello, pretendo generar como resultado de esta investigación aportes a procesos etno-educativos de carácter visual que permitan reconocer y revalorar las prácticas tradicionales relacionadas con el adorno corporal y con el aparato cosmogónico que las sustenta, pues solo de ésta manera las mujeres Tule podrán insertarse dentro de la lógica de la modernidad y sus flujos de información de manera tal, que logren posicionarse dentro de ésta, conforme a su construcción identitaria elaborada culturalmente, para generar un diálogo con otras culturas, valores, y tradiciones, permitiendo trascender el reconocimiento de la diversidad cultural hacia un proceso de interculturalidad, a través del cual se dé cuanta que: “una visión de mundo tiene toda la complejidad de la vida misma” (Palmer, 2000: 144)
Creo pertinente destacar en este punto la importancia del empleo de los recursos visuales (imagen fija) como medios de trabajo, ya que a través de ellos se abren las ventanas de la percepción sensorial, que para el caso de las imágenes sería la visión, porque percibir “es un proceso que se inicia con la súbita sensación óptica de los rayos luminosos incidiendo sobre la retina; un puro estimulo sin sustrato (sin forma, significado ni contexto) que culmina en el desciframiento e integración de un mensaje: el “sentido” de lo que ha sido percibido. Por consiguiente, aquí tenemos la presencia de un proceso que se realiza fisiológicamente u orgánicamente, pero que está determinado por una motivación una voluntad o un interés que el individuo proyecta hacia las cosas de su entorno” (Costa, 1998: 49). A partir de esto y considerando que “desde la percepción se genera un proceso cognitivo de aprehensión del conocimiento, es importante destacar la interrelación subyacente que se forja de manera determinante entre la observación y el pensamiento del individuo, y de la misma manera entre el pensamiento del individuo y aquello que se observa” (Valencia Salazar, Bedoya Trujillo, & Osorio Escobar, 2008: 1).
Esta relación entre el pensamiento y la percepción permitirá desarrollar con eficacia una clara lectura y descripción sobre el contenido y el valor simbólico que se comunica y trasmite a través de la ornamentación corporal de las mujeres Tule; pues al configurarse como una segunda piel, el adorno corporal no solo media entre el hombre y el contexto , sino que también se convierte en el puente que intercede transversalmente las relaciones con los otros, y en este sentido se constituye como afirmador de una identidad colectiva , y a su vez realza el cuerpo como un recurso expresivo por medio del cual se comunican eficazmente códigos culturales, estableciendo así un juego entre lo visible y lo oculto.
Dentro de esta lógica narrativa y comunicativa de orden visual, en la cual se mueve la ornamentación corporal, “el discurso visual además de construir una forma más inmediata de comunicar la realidad socio-cultural, también permite generar una apertura incluyente de lectores, ya que el conocimiento transmitido visualmente, al no estar codificado en un metalenguaje discursivo, podrá ser aprehendido y asociado por los sistemas cognitivos de quien lo observa” (Ibíd: 4), contribuyendo a transmitir fácilmente un mensaje que invite a la reflexividad, tarea que se facilita por medio de la imagen ya que “el mundo mismo no tiene ningún punto de vista, pero mi acceso al mundo a través de mis estados mentales conscientes siempre se da desde una perspectiva, desde mi punto de vista ” (Searle, 1996: 107); y bajo esta lógica la imagen como tal o en si misma es una simple manifestación visual de un referente tangible, al cual subyace un significado profundo, es decir, la representación a la cual hace alusión una imagen dependerá de la forma de percibir el mundo por parte de quien lo observe. En esta medida la representación estará permeada tanto por el aparato cultural socialmente establecido, como por la consciencia, pues “la consciencia sirve para organizar cierto conjunto de representaciones entre el organismo, su entorno y sus estados internos” (Searle, 1996: 118)
3. OBJETIVOS
3.1 OBJETIVO GENERAL
Describir e interpretar las formas de ornamentación corporal (indumentaria y accesorios) por medio de las cuales se representa y legitima la identidad de las mujeres Tule, ubicadas en el resguardo de Caimán Nuevo, en el Golfo de Urabá, Antioquia
3.2 OBJETIVOS ESPECIFICOS
3.2.1 Identificar la población femenina de la etnia Tule, a través de sus prácticas cotidianas referidas a la ornamentación corporal.
3.2.2 Describir y clasificar tanto los tipos de ornamentación corporal Tule, así como los ornamentos mismos.
3.2.3 Relacionar la ornamentación corporal con la noción de identidad, a partir de lo cual se pretende trascender la importancia del adorno más allá de su funcionalidad estética.
3.2.4 Destacar el valor simbólico de la ornamentación corporal Tule, exaltando ésta como una forma de auto-representación que exterioriza la identidad.
3.2.5 Describir la “visión del mundo” que las mujeres Tule han interiorizado a partir de la ornamentación corporal.
3.2.6 Documentar el resultado del proceso investigativo a través de una muestra fotográfica apoyada en las herramientas brindadas por la Etnografía Visual.
4. ANTECEDENTES Y MARCO TEORICO
“El hombre se ha vestido para ejercer su actividad significante”
(Ronald Barthes, 2003)
Antes de hacer una exposición detallada sobre los antecedentes investigativos en los que se ha abordado éste eje temático desde diferentes enfoques, es sumamente pertinente mencionar los aportes que se han hecho desde la antropología para un estudio de la ornamentación corporal en Colombia; en este sentido vale la pena señalar el aporte realizado por el antropólogo Ronald A. Schwarz quien es autor del artículo “Hacia una antropología de la indumentaria: el Caso de los Guámbianos” publicado por la Revista Colombiana de Antropología en 1976. En el cual el autor propone inicialmente en su artículo una reflexión respecto al porqué la antropología no se ha ocupado detenidamente en el aspecto de la indumentaria, pretendiendo a la luz de lo poco que se ha hecho “desarrollar las bases teóricas y los principios metodológicos apropiados para darle al tema de la indumentaria un puesto dentro de la antropología” (Schwarz, 1976: 298), es así como distingue varias hipótesis que se han creado en torno al origen y función de la indumentaria, tales como la protección, el pudor y el estatus, sin embargo recalca la importancia de ir más allá de dichas conjeturas pues “ el vestido no solamente indica el sexo, la edad, la ocupación, y la posición social de una persona, sino que también va ligado a un conjunto de sentimientos, y sirve además para domar y canalizar emociones fuertes.” (Ibíd: 305), es así como sobresale el aspecto expresivo del vestido, y con él su propiedad para “ocultar ciertos principios y emociones así como para impulsar a la gente a actuar en formas apropiadas (…) Por esa capacidad de simbolizar un orden, es decir, lo que es y lo que debe ser, los vestidos juegan un papel dinámico en la acción y la comunicación social.” (Ibíd: 306)
Para su estudio sobre la indumentaria Guambiana Schwarz postula en primera instancia la indumentaria como una segunda piel, donde “desarrolla un papel simbólico en mediar las relaciones entre la naturaleza, el hombre y su ambiente socio-cultural. Al vestirse el hombre se dirige a sí mismo, a sus semejantes y a su mundo” (Ibíd: 308), ésta consideración acentúa el peso de entender la ornamentación corporal más allá del aspecto físico, visible y estético, relacionándola más bien con el ámbito subjetivo y simbólico que subyace a toda acción social. Además recoge elementos del estructuralismo de Lévi-Strauss, desarrollando un análisis de las prendas de vestir, a partir de pares de oposición (por encima de la cintura, por debajo de la misma; por encima de la cabeza, por debajo de la misma; hombre- mujer; izquierda-derecha; entre otras) que posteriormente reflejan gran parte de su organización social, política y religiosa, mostrando así como a través de la ornamentación corporal se representa la identidad guambiana
“Las prendas de la indumentaria Guambiana en relación con las partes del cuerpo humano, reflejan una simbología de características semejantes a la que orienta sus actividades y estructuras sociales. El resultado podría ser tocado como una transformación de los principios Guámbianos de la lógica social al plano de la indumentaria” (Ibíd: 320)
Para terminar Ronald A. Schwarz concluye su artículo así: “(…) las formas de indumentaria constituyen un componente fundamental de los grupos humanos, por lo que resulta apropiado preguntarse sobre su función para la sociedad en general y para una determinada sociedad en particular (…) pues la indumentaria tiene que ver con la imagen que el hombre tiene de sí mismo frente al mundo que percibe. En sus vestidos y adornos vemos al hombre utilizar la naturaleza para rechazarla o distinguirse de ella y dar realce al aspecto esencialmente humano o cultural de la vida” (Ibíd: 322)
Hacia 1982, luego que Schwarz hiciera sus significativos aportes, Clara I. Aramburo Siegert y Alicia Londoño Blair, fuertemente influenciadas por la propuesta de éste autor, proponen su tesis de pregrado en antropología, de la Universidad de Antioquia, a partir de un estudio de la indumentaria Tule, titulándola: “La Mola”, en la cual, presentan inicialmente un extenso material etnohistórico, recopilado principalmente de las crónicas españolas, dedicado al proceso de transformación de la indumentaria Tule, y posteriormente caracterizan la región de Urabá en la cual se inscribe el resguardo de “Caimán Nuevo”, lugar en el que se efectuó la investigación. Siegert y Blair pretenden hacer un análisis de la Mola tanto como elemento estético y decorativo, de uso corporal, como también destacar sus significados profundos amparados en el aparato culturalmente establecido, y en el que socialmente es convenido; para éste propósito se valen de los aportes teóricos de la escuela estructuralista y semiológica francesa, buscando una complementariedad de perspectivas con la intención de hacer más amplia la valoración de la Mola. Sin embrago simultáneamente enfatizan en considerar la esfera del mundo indígena por fuera de las dinámicas globales de aculturación y políticas globalizantes, por lo que se nota una tendencia extremadamente proteccionista que interfiere mucho en las apreciaciones que puedan hacerse respecto al tema.
Por otro lado establecen un análisis de carácter lingüístico a través del cual se valen para acceder a esas estructuras profundas de pensamiento indígena, donde se fundamentan dichas expresiones, encontrando en la etimología propia de las palabras Tule, elementos que dan cuanta tanto de sus niveles de representación como de su capacidad de abstracción y geometrización del mundo. Para terminar de referir esta producción encuentro importante destacar sus consideraciones sobre la indumentaria, que supone en primera instancia el vestido como “elemento mediador entre la naturaleza y la cultura” (Aramburo Siegert & Londoño Blair, 1982: 70), y en segunda instancia coinciden en verlo como un “ sistema convenido y codificado, por lo tanto cargado de simbolizaciones y significaciones” (Ibíd: 73), a partir del cual los hombres establecen una relación con el cuerpo individual y a su vez con el cuerpo social.
Se hace necesario establecer claramente las categorías de análisis que se pretenden emplear para dar cuenta del objeto de investigación, puntualizando así variados aportes que pueden hacerse desde diferentes disciplinas que permitan retroalimentar la mirada antropológica, observando y analizando el problema de investigación desde múltiples matices complementarios, que posteriormente se vean reflejados en una completa y profunda descripción del objeto investigado; de acuerdo con esta finalidad, las categorías conceptuales que he establecido para el análisis son: ornamentación corporal (indumentaria y accesorios), identidad y símbolo. Luego entraré a exponer las perspectivas interdisciplinares, como también antropológicas, relacionadas con cada una de ellas, y que he destacado como relevantes pues contribuyen de manera importante al desarrollo de esta propuesta investigativa, por su condición de complementariedad.
Con la intención de iniciar la presentación de los ejes conceptuales he retomado los aportes de la diseñadora y arquitecta Andrea Saltzman expresados en el libro “El cuerpo diseñado”, y por otro lado recogeré también la propuesta de los comunicadores sociales Javier Gil y Mª Claudia Parias presentada en la sección “Espacios Entretejidos: arte, moda y vestido” del libro “Proyecto Pentágono: Investigaciones sobre arte contemporáneo en Colombia”
Para empezar a hablar sobre ornamentación corporal es completamente necesario abordar también el concepto de cuerpo, pues es a través de éste que finalmente cobra significado tal decoración; ésta estrecha relación puede verse establecida a través de la conceptualización del habitar, ya que el habitar contempla una relación entre el sujeto y el contexto, estableciendo un vinculo entre el individuo y el mundo tangible a partir de patrones de comportamiento y conducta, así como también a través de formas de interacción con los otros y el entorno. Andrea Saltzman postula a la vestimenta como primer espacio de habitar, enfrentándose a una dialéctica entre la casa y el vestido, y a su vez entre el cuerpo y la vestimenta; en ambos casos se genera un proceso de re significación asociado con el al vinculo directo entre el cuerpo y el medio.
El considerar el vestido como una segunda piel deviene en una relación interna con respecto al individuo, y una relación externa con respecto a la cultura, “el vestido demarca la clase de hábitat del cuerpo, y por ende describe su modo de habitar (cultura)” (Saltzman, 2004: 10). Para este caso la relación que nos concierne mayor importancia es la segunda, pues será en el marco del contexto cultural que la primera relación (cuerpo-vestido), cobre sentido al mismo tiempo que le planteará algunas exigencias; ya que este estado de la cultura se corresponde con un modo de ser del cuerpo, es entonces necesario comprender el cuerpo como “ una construcción cultural que pone de manifiesto la vida y la socialización del individuo” (Ibíd: 19) , es decir, el cuerpo se encuentra amparado bajo una lógica de reconfiguración cultural constante, motivada por la identidad, como una forma adaptativa a partir de la cual se establece una relación entre el medio ambiente y el individuo, caracterizada por su contenido y valor simbólico.
El gran valor antropológico del estudio de la ornamentación corporal recae entonces en la consideración del vestido como una segunda piel, es decir como una superficie en la cual se exterioriza la identidad de manera simbólica, con una pretensión netamente comunicativa, “el cuerpo es uno de los campos de manifestación artística más fértiles y significativos” (Ibíd: 50). Este juego interdependiente e interrelacional entre cuerpo, vestido e identidad lleva a considerar a Saltzman que “en su conjunto, la vestimenta es un sistema de signos cuya articulación constituye sentido” (Ibíd: 117), a partir de ello también surgen las tendencias que exaltan el vestido como medio expresivo y comunicativo que se vale del lenguaje visual:
“Así como en el lenguaje verbal, el código del vestido posee un alfabeto y una sintaxis, que le son específicos, y su apropiación termina por confirmar a los individuos dentro de una cultura” (Ibíd: 122)
Entender el vestido como un código visual que se encuentra fuertemente determinado por la situación se uso (espacio), implica reconocer además, según Saltzman, que “los elementos de la vestimenta configuran una sintaxis a partir de la relación que establecen entre sí y con el cuerpo” (Ibíd: 123); desde esta perspectiva el conjunto expresivo se hace aun más interesante pues el cuerpo como tal expresa y significa por medio de posturas y movimientos aspectos tales como: la edad, la sexualidad, el carácter, el modo de vida, etc; y sí a tales rasgos se le adicionan otras manifestaciones identitarias como: peinado, maquillaje, tatuajes entre otras intervenciones estéticas de carácter ornamental o decorativo, éstas denotarán el aspecto social; y todo lo anterior en conjunción con la vestimenta termina por dar sentido total a una identidad colectiva expresada a través de una lenguaje visual de carácter simbólico y portada individualmente.
Andrea Saltzamn deja claro, para finalizar su propuesta, que es importante no considerar la noción de habitar como un hecho estático, sino por el contrario deberá ser entendido como un fenómeno cambiante, dinámico y en constante transformación, ya que así como significa también logra resignificar y además está sujeto a ser resignificado; pues las maneras del habitar corresponden a esas zonas cambiantes, en las que el hombre y su medio conviven, se recrean y se transforman.
“A través del vestido se ha modelado históricamente el cuerpo en función de los rasgos característicos, las ideologías, y los valores establecidos de una cultura” (Ibíd: 164), observamos en esta dirección como “el cuerpo social condiciona el modo en que percibimos el cuerpo físico” (Douglas, 1978: 89)
Por otra parte Javier Gil y Mª Claudia Parias ven la ornamentación corporal desde la perspectiva de la comunicación social, como un medio de afirmación de la identidad, que trasciende del discurso verbal hacia el discurso visual: “los diversos grupos sociales tienden progresivamente a afirmarse, ya no discursivamente sino gestualmente o a través del propio vestuario” (Javier Gil y Mª Claudia Parias, 2000, p. 235). Destacan la importancia de considerar el vestido como un recurso expresivo de gran potencial, cuya función está enraizada en la simbolización de un lenguaje cultural para trasmitir mensajes intencionales, ésta proposición permite nuevamente ir más allá de su dimensión utilitaria y superflua, hacia el planteamiento de que “los signos de la indumentaria no solo representan, sino que producen valores sentidos y sociabilidad” (Ibíd: 231)
La propuesta de Gil y Parias enmarcada en el Proyecto Pentágono sobre arte contemporáneo en Colombia, esta enfocada principalmente a subrayar la idea del vestido como un recurso expresivo para el cuerpo, pues solo de esta manera podrá extenderse al campo de lo artístico, ya no sola y exclusivamente a través de la alta costura, sino también por medio del diseño de propuestas indumentarias netamente conceptuales que puedan llegar a ser expuestas en galerías de arte, inspiradas básicamente en enaltecer el cuerpo y su cualidad comunicativa.
“El cuerpo se hace texto, un multitexto susceptible de muchas combinaciones, abiertas en todos los sentidos porque se prescinde de un eje ordenador. Cuerpo estallado en fuga de sus propios limites, fuga agenciada no solo con los vestidos y sus extensiones sino con las prótesis, maquillajes, y tatuajes que subvierten cualquier identidad básica” (Ibíd: 223)
Respecto a la expresividad que trae consigo el vestido y la ornamentación que atañen directamente el ámbito del cuerpo, Mary Douglas propone que “el cuerpo, en cuanto medio de expresión, esta constreñido por las exigencias sociales del sistema social que expresa” (Douglas, 1978: 96); considerando el cuerpo físico como un “microcosmos de la sociedad, que se enfrenta con el centro de donde emana el poder” (Ibíd: 97)
De acuerdo con lo expuesto anteriormente es necesario entrar a definir una noción sobre identidad, que permita desarrollar satisfactoriamente este juego conceptual que se materializa a través de la ornamentación corporal y genera un impacto en la cultura, la sociedad y el individuo. En el proceso de búsqueda y consulta de tal definición, he encontrado que existen observaciones especificas, de forma reiterada, sobre aspectos que abarca el concepto de identidad, destacándose al respecto autores como: Olga Lucia Molano, Jorge Larraín y Marc Augé; por lo tanto enunciaré a continuación los aspectos fundamentales y precisos a los cuales hace referencia dicho concepto, en relación con las demás pautas conceptuales que se abordan al interior de éste documento.
En primera instancia la noción de identidad sugiere un sentido de partencia a un grupo social o étnico con el cual se comparten una serie de rasgos culturales, tales como: lengua, creencias, tradiciones, entre otros; esa primera premisa es esencial ya que el carácter identitario esta fundamentado en la noción de colectividad cohesionada por medio de aspectos de orden cultural, que continuamente se transforman, no solo por la dinámica al interior del grupo social o étnico, sino también por los cambios que ocurren fuera de él. Además es necesario mencionar que la identidad esta generalmete circunscrita a un territorio claramente definido, que hace valiosos aportes a la memoria colectiva de la comunidad.
Podría entenderse entonces la identidad como una interiorización de la cultura que se expresa de manera observable en comportamientos y formas compartidas de manera colectiva, que pretenden marcar diferencias con respecto a otros, bien sea individuos o grupos; sin embargo estas diferencias se hacen notar desde el reconocimiento de lo propio que conlleva a una interacción con los otros. “De acuerdo con estudios antropológicos y sociológicos, se ha mostrado que la identidad surge por oposición y como reafirmación frente al otro” (Molano, 2006: 6).Esta idea es principalmente acuñada por el antropólogo francés Marc Augé bajo el concepto de alteridad: “No hay identidad sin la presencia de los otros. No hay identidad sin alteridad" (Reflexiones del antropólogo Marc Augé sobre la identidad y la tecnología, 2005), la alteridad y la identidad entonces hacen referencia a “construcciones intelectuales que se confirman en su carácter relacional y se afirman en la singularidad y la diferencia. La singularidad reclama necesariamente un exterior de confrontación que mida a la identidad en tanto y en cuanto son construcciones que inauguran el campo de lo humanamente posible. La diferencia, presencia fantasmagórica de la singularidad, necesita poseer un 'locus' que también habilite y permita su existencia” (Silva, 2006, I); aunque, retomando a Douglas, es vital recordar que “los dos cuerpos son el yo y la sociedad, que unas veces están tan cerca que llegan a fundirse y otras están muy lejos uno del otro” (Douglas, 1978: 107), y es precisamente la relación que se teje entre ambos cuerpos la que nos permite inferir ciertos significados.
Partiendo de las anteriores consideraciones sobre la noción de identidad, encuentro completamente pertinente retomar la perspectiva de la ornamentación corporal como una segunda piel que media entre el hombre y el contexto natural o social; y a través de la cual se expresa la cultura a partir de valores estéticos, pues ésta a su vez también se convierte en un hilo conductor que atraviesa y media las relaciones con los otros, constituyéndose así como afirmadora de una identidad colectiva. Así “podría decirse que las identidades vienen de afuera en la medida que son la manera de cómo los otros nos reconocen, pero vienen de adentro en la medida que nuestro autoreconocimiento es una función del reconocimiento de los otros que hemos internalizado.” (Larraín, 2001)
El semiólogo de origen francés Ronald Barthes propone en su libro “El sistema de la moda y otros ensayos” un análisis semiológico de corte meramente semántico (retomando los planteamientos de la lingüística de Ferdinand de Saussure) sobre las consideraciones que se tienen de la moda a la luz de la prensa, develando de esta manera un sistema de significaciones fuertemente intrincadas en la vida social de la cultura occidental de mediados del siglo XX. La extensión del análisis lingüístico hacia los fenómenos de corte cultural, permite que ésta propuesta se convierta a su vez en un estudio de los signos sociales que hacen posible la existencia de la moda.
Barthes bajo la consideración de que el vestido hace significante al cuerpo traspola la noción sobre signo lingüístico de Saussure al campo de estudio de la moda, entendiéndolo como la “correlación del significante vestimentario y el significado mundano o moda” (Barthes, El Sistema de la Moda, 2003: 44). Luego intentará aproximarse hacia una sociología de la indumentaria mencionando así que “el hombre se ha vestido para ejercer su actividad significante” (ibíd: 419) traspasando las repetidas hipótesis de la necesidad de protección, pudor e incluso mucho mas allá de la necesidad de ornamentación, dado que vestirse debe ser considerado un acto de significación puramente social, y por ende sugiere que sea abordado, desde la perspectiva sociológica, como un hecho social total en la medida en que “por su función significante va más allá de una función ornamental o de protección” (ibíd: 358)
Por último será necesario abordar algunas aserciones que en torno al símbolo se han desarrollado, debido a que es por medio de este concepto que se integran aun más las categorías de análisis propuestas, logrando establecer un esquema inicial que permita llevar a cabo el ejercicio investigativo .
Los símbolos son, quizá, los instrumentos culturales más poderosos para la aprehensión de la realidad, son y han sido utilizados y asimilados en muchos aspectos trascendentales en la historia del hombre. La capacidad de simbolización se convirtió en una herencia social de una humanidad milenaria y fue recibida por las nuevas generaciones, las cuales han ido aportando sus propias experiencias culturales gracias a la propiedad excepcional que tiene el símbolo de sintetizar, en una expresión directa y reconocible, todas esas influencias armónicas o discordantes que confluyen en el interior de cada hombre en sociedad. El estudio de los símbolos de una cultura, de sus manifestaciones a través de diferentes objetos, significados y prácticas, debe considerar como pilar fundamental la idea del símbolo más allá del ámbito de lo tangible, ya que su significado no se corresponde directa y exclusivamente con esa forma física, sino que en cambio constituye una convención social y cultural.
La conceptualización del símbolo es desarrollada fundamentalmente desde los aportes de la antropología por autores como: Claude Lévi-Satruss, Clifford Geertz, Víctor Turner. A partir del estructuralismo francés Lévi-Strauss sostiene que “La cultura puede considerarse como un conjunto de sistemas simbólicos que tienen situados en primer término el lenguaje, las reglas matrimoniales, las relaciones económicas, el arte, la ciencia y la religión. Estos sistemas tienen como finalidad expresar determinados aspectos de la realidad social, e incluso las relaciones de estos dos tipos de realidad entre sí, y las que estos sistemas simbólicos guardan los unos frente a los otros” (Lévi-Strauss, 1979: 20). La propuesta estructuralista de éste autor se encuentra fuertemente influida por la lingüística estructural de Saussure, lo que conlleva a una consideración de los sistemas simbólicos como sistemas semiológicos. También es vital destacar que para Claude Lévi-Strauss el ámbito de lo simbólico hace referencia a la dimensión del inconsciente, como dimensión comunicativa dado que “«el inconsciente sería el elemento mediador entre el yo y los demás” (Ibíd: 28). Y para terminar concluye resaltando que la cultura tiene un origen simbólico que la determina constantemente. Por otro lado Clifford Geertz conceptualiza el símbolo desde un sentido amplio “que abarca todo acto u objeto físico, social o cultural que sirva como vehículo de una concepción» (Geertz, 1987: 182), es decir que para Geertz el símbolo recae sobre todos aquellos signos y sistemas de signos que sean “interpretables” a la luz de un contexto socio-cultural. Mientras tanto Víctor Turner insiste en que los símbolos se producen a través de un consenso con la función de representar o recordar algo, bien sea por cualidades similares o por una asociación abstracta que “conecta lo desconocido con lo conocido” (Turner, 1999: 53) es decir, que tiene la propiedad de establecer un juego de significados entre lo visible y lo oculto, lo manifiesto y lo latente, debido a que cada “forma simbólica viene a aumentar el significado de la otra haciendo más fácil la comunicación”(…) pues “ las categorías de acuerdo con las cuales percibimos la experiencia se derivan recíprocamente unas de otras y se refuerzan entre sí” (Douglas, 1978: 93)
Una característica común que atraviesa a las definiciones de los autores señalados es que el símbolo representa una realidad física o espiritual, corpórea o psíquica; Lévi-Strauss, Geertz y Turner definen al símbolo en sentido amplio, es decir, la cultura como un conjunto de sistemas simbólicos, donde todo signo interpretable es símbolo, o una cosa que tipifica, representa o recuerda algo, y cuya función es conectar lo desconocido con lo conocido. Además de lo anteriormente ya dicho es importante recordar que el símbolo tiene la capacidad de condensar de forma única textos muy extensos e importantes, que dan cuenta del aparato cosmogónico de las culturas. Esta cualidad hace que el símbolo se conserve de manera diacrónica, es decir, viniendo desde el pasado para proyectarse hacia el futuro, y superponiendo de esta manera aspectos culturales que se han reconfigurado en el transcurso del tiempo, transformando a su vez las nociones identitarias que se exteriorizan a partir de él; pues entre la realidad y el símbolo existe una relación dialéctica, donde el símbolo produce la realidad pero al mismo tiempo es producido por ella. De acuerdo con esto “la noción de símbolo no es universal, sino cultural, puede estar presente o ausente, diferir de una cultura a otra e inclusive dentro de una cultura dada” (Sperber, 1988: 75). Estas consideraciones ilustran de manera clara la naturaleza dinámica del símbolo, aspecto fundamental para su posterior interpretación.
Finalmente la relación conceptual entre identidad, símbolo y ornamentación corporal, pretende poner de manifiesto el valor etnográfico que subyace a tales expresiones simbólicas y estéticas conservadas de manera tradicional y cotidiana en diferentes grupos sociales y étnicos, contribuyendo hacia una interacción social más dinámica a partir del reconocimiento de las alteridades expresadas visualmente, a través de la indumentaria y el adorno corporal.
“La moda aparece como testimonio del carácter excéntrico del hombre (Plessner), de su capacidad de decir no a la vida y a sus condicionamientos (Scheler), de su voluntad de poder (Nietzsche) que le induce a menospreciar la utilidad en provecho del derroche y lo superfluo; por todo ello el vestido más que proteger el cuerpo, alude a la relación cuerpo-espíritu y constituye su expresión. Si bien es cierto que el hombre hace al vestido, no es más cierto que es el vestido el que hace al hombre” (Squicciarino, 1986)
5. DISEÑO METODOLOGICO
“El conjunto de la ciencia no es más
que la depuración del pensamiento cotidiano”
(Albert Eisntein, 1936)
Con la finalidad de orientar éste proceso investigativo hacia la búsqueda de métodos y técnicas que permitan evidenciar el contenido y valor simbólico que subyace a la ornamentacion corporal como un lenguaje no verbal de carácter visual, y como una forma de exteriorización y legitimación de la identidad, considero indispensable plantear aquí el enfoque metodologico con el cual pretendo llevar a cabo el proyecto de investigacion.
El enfoque cualitativo en investigación constituye el marco a través del cual me dispongo a darle desarrollo a esta propuesta, ya que “ las investigaciones cualitativas se fundamentan más en un proceso inductivo (explorar y describir, y luego generar perspectivas teoricas). Van de lo particular a lo general” (Sampieri Hernandez, Collado-Fernandez, & Lucio Baptista, 2006: 8). Además es un enfoque que se basa en la recolección de datos no estandarizados, es decir sin medición numérica; en cambio se obtienen perspectivas y puntos de vista de los participantes en el proceso investigativo, datos tales como emociones, experiencias y significados, asi como las interacciones sociales que se dan entre indiviudos y colectividades. “El investigador pregunta cuestiones generales y abiertas, recaba datos expresados a través del lenguaje escrito, verbal y no verbal, asi como visual los cuales decribe y analiza y los convierte en temas, estos es, conduce la indagación de una manera subjetiva y reconoce sus tendencias personales” (Ídem).
La perspectiva cualitativa entonces, esta interesada, en primera instancia en describir detallada y minuciosamente las vivencias de las personas involucradas, así como sus conductas y manifestaciones. Con la intencionalidad de generar una buena, concisa y eficaz base de datos que permita abstraer información que supere el contenido etnográfico y trascienda hacia su valor, me dirijo a emplear la etnografía visual como principal medio, tanto de recolección como de análisis, y posterior difusión de los resultados arrojados por la investigación.
En segunda instancia el objetivo de la investigación de corte cualitativo, se basa en una óptica interpretativa que busca el entendimiento del significado oculto tras las acciones humanas y sociales, reconociendo en esta medida que la realidad es una construcción interpretativa fundamentada en la cultura, hecho que permite poner en convergencia varias realidades: la de los participantes, la del investigador y la que se produce mediante la interacción de todos los actores, es decir la que se elabora de manera conjunta poniendo en dialogo ambas perspectivas y considerando un proceso de retroalimentación de miradas y creencias, pues retomando a Werner y Schoepfle, “tal combinación del que está adentro y el que es de afuera permite una intelección más clara que las que pueden tener, solos, el nativo o el etnógrafo. Los puntos de vista, puestos lado a lado, producen una “tercera dimensión” que redondea el cuadro etnográfico” (Werner y Schoepfle apud Morse, J.M 2003). Es vital no olvidar que estas realidades se encuentran en constante transformación y mutación, así que a través del estudio a desarrollar irán cambiando y reconfigurándose.
Volviendo sobre la etnografía visual es fundamental reconocer la imagen como su herramienta primordial de trabajo, ya que no solo se integra como un instrumento secundario de apoyo para el investigador, sino que se constituye en un medio de investigación que contribuye a detallar a mayor profundidad el fenómeno estudiado ayudando a su clarificación, dado que “en el hecho natural de ver el ojo fragmenta y discrimina ese entorno cambiante de sensa (sensaciones o excitaciones ópticas) como modo de descubrimiento y como lectura del mundo. Procesos discriminatorios, exploraciones y desciframientos del material visual bruto, que son posibles gracias al poder separador de la visión y de la mente. Ojo y cerebro en coordinación imponen al flujo permanente de estímulos luminosos del entorno, estructuras organizadoras de sentido. Estas formas de estructurar y aprehender la realidad, no vienen dadas por la realidad externa en sí misma, sino por la estructura y los mecanismos de la mente humana. Así ocurre cuando sencillamente vemos, transformamos el caos en orden y lo informe en significaciones. Convertimos un entorno neutro de señales en un entorno humano, y las hacemos comprensibles y utilizables. (Costa, 1998: 15).
Además los medios visuales permiten establecer otra manera de comunicar los análisis hechos desde las ciencias sociales. “Ser consciente de la imagen es ser capaz de representarla, pues representar consiste en abstraer la realidad a un campo conceptual, donde finalmente cobra significancia total, tanto la realidad instrumental como la cultural” (Valencia Salazar, Bedoya Trujillo, & Osorio Escobar, 2008: 2). A partir de lo anterior, la noción de representación se revalúa como una dinámica constante entre la conciencia que se tenga de la realidad, influida tanto por la intencionalidad del individuo como por la óptica construida y compartida culturalmente; entendiendo que “la conciencia es la base epistémica más fundamental para capturar la realidad” (Searle, 1996: 108). Habrá que considerar estos factores tanto influyentes como indispensables, ya que serán ellos los que permitan develar el carácter social de la conciencia, concibiendo en ésta lógica, que no existe una conciencia general o universal, sino mas bien múltiples conciencias que se reconfiguran conforme al esquema mental establecido culturalmente, a partir del cual se aprehende la realidad. Se hace completamente necesario en este momento considerar la idea de esquema mental como “uno de los mecanismos fundamentales del pensamiento. Las nociones de imagen mental, de esquematización o de reducción de conjuntos de percepciones en esquemas del pensamiento, de la memoria y de la acción, son las ideas-fuerza que sostienen la explicación de los mecanismos de la mente” (Costa, 1998: 15). Es por ello que resulta necesario reflexionar entorno a las percepciones para abordar la realidad, brindadas por los enfoques emic y etic, ya que cada uno de estos permite lecturas sobre el fenómeno a estudiar, a partir de diferentes conciencias interiorizadas de manera social, es decir “ la conciencia como una construcción social permitirá diversas formas de abstracción de la realidad” (Valencia Salazar, Bedoya Trujillo, & Osorio Escobar, 2008: 2); así como también los diferentes esquemas mentales, a partir de los cuales se establece una clara diferenciación entre la percepción del observador-investigador y la de el observado-investigado.
Resulta pertinente reevaluar la imagen desde el campo etnográfico como un medio testimonial del fenómeno social, que no evidencia de manera concreta el entramado de significaciones subyacentes a toda acción humana, social y cultural (significaciones que a través de la antropología pretenden destacarse, para ser analizadas e interpretadas), pues “una imagen por sí misma al sugerir múltiples significaciones gracias a la polisemia, carece de significados profundos, ya que simplemente aborda lo instrumental de la realidad” (ídem). Sin embargo la cualidad de representar implica en sí misma una decantación de la polisemia por medio de las reconfiguraciones culturales de la realidad, que se establecen desde las distintas visiones de mundo. “Se revalúa así, la representación como un medio que trasciende de lo evidencial a lo interpretativo de las construcciones sociales” (Valencia Salazar, Bedoya Trujillo, & Osorio Escobar, 2008: 3)
Ahora bien el trabajo en conjunto desde la etnografía visual y la investigación cualitativa, se relaciona de manera complementaria pues ambos medios de recolección y análisis de la información brindan la posibilidad de acceder a los imaginarios sociales y las visiones de mundo, permitiendo de esta manera abordar el contenido simbólico de la ornamentación corporal de las mujeres Tule, con el fin de exaltar su valor tradicional como una manifestación cultural tangible de la identidad, que a través de las imágenes que se pretenden obtener como producto final, generará un proceso de reflexividad donde el publico que las observe logre proyectarse en ellas buscando un reconocimiento de lo propio a partir de lo no propio o de lo extraño, es decir una reconstrucción de la identidad por medio de un proceso de contraste de alteridades.
“ El enfoque cualitativo puede definirse como un conjunto de practicas interpretativas que hacen al mundo visible, lo transforman y lo convierten en una serie de representaciones en forma de observaciones, grabaciones, anotaciones y documentos. Es naturalista (porque estudia a los objetos y seres vivos en ambientes naturales) e interpretativo (pues intenta encontrar sentido a los fenómenos en términos de significados que las personas les otorguen)” (Sampieri Hernández, Collado-Fernández, & Lucio Baptista, 2006: 9)
Desde una perspectiva pragmática el ámbito descriptivo de la investigación será abordado desde el método etnográfico, bajo un diseño “clásico” que logra diferenciarse en gran medida de otros diseños porque “las categorías son inducidas dentro del trabajo de campo” (Sampieri Hernández, Collado-Fernández, & Lucio Baptista, 2006: 698), además es importante destacar que este diseño establece que “el ámbito de la investigación puede ser un grupo, una colectividad, una comunidad en la que sus miembros compartan una cultura determinada” (ídem). De igual manera deberán considerarse también “casos típicos de la cultura y excepciones, contradicciones y sinergias” (ídem). Podría calificarse que esta propuesta se caracteriza también por ser una etnografía “ de corte transversal” ya que lo que se pretende es precisamente desarrollar es un “estudio en un momento determinado de un grupo y no procesos a través del tiempo” (op. Cit : 699); todo lo anterior con el propósito de contribuir a la comprensión de lo que los otros (entendidos como sujetos investigados) son. Bajo ésta lógica los instrumentos a emplear, en esta primera parte del proceso, se explicarán a continuación:
Observación Participante
Se recurre a esta tipología de observación debido a que a través de ella logran integrarse, como su nombre lo indica, tanto la actividad de observar como la de participar, que en primera instancia facilita la inmersión en el contexto especifico de la investigación, y en segunda instancia permite establecer un proceso de socialización con los sujetos estudiados, logrando acceder a sus prácticas cotidianas, sus historias de vida, sus creencias, sus emociones, etc, y así no solo generar un buen raport, sino que además permite acceder de primera mano a la información requerida en el marco de la investigación, y en esta medida permite el acceso de la cámara fotográfica superando la barrera de intimidación que ésta genera. Participar entonces, “ no es otra cosa que una instancia necesaria de aproximación a los sujetos donde se juega esa reciprocidad. Es desde esta reciprocidad que se dirime qué se observa y en qué se participa” (Guber, 2001:72).
Con la finalidad de desarrollar eficientemente dicha tipología de observación, es necesario considerar una etapa de convivencia dentro de la comunidad ya que “para que el investigador lleve a feliz término sus análisis, debe exponer la lógica y los modos de disponer del mundo que los otros tienen. El trabajo del investigador implica por ello un desplazamiento hacia lo local” (Herrera, 2009: 40-41), a través del cual el investigador logre discriminar – como bien lo considera Sampieri “ qué es conveniente observar (…) para obtener mas datos, pero siempre con la mente abierta a nuevas unidades y temáticas; es por ello que la investigación cualitativa es inductiva” (Sampieri Hernández, Collado-Fernández, & Lucio Baptista, 2006: 591), sin embargo a continuación se hará una aproximación de las observaciones que inicialmente se realizaran:
a. Ambiente Físico (entorno): tamaño, distribución espacial, acceso, caracterización de fauna y flora de los alrededores, y sitios con funciones centrales (iglesias, mercados, cabildo, entre otros)
b. Ambiente Socio-cultural: formas organizativas e interacciones sociales bien sea a través del lenguaje verbal, pero de especial interés en el lenguaje no verbal; lideres y actores clave, costumbres, alimentación, y visión de mundo o cosmogonía
c. Actividades individuales y colectivas en relación con la ornamentación corporal: materiales e insumos para la elaboración tanto de la indumentaria como de los accesorios (collares, aretes, nariguera)
d. Artefactos asociados a la ornamentación corporal: indumentaria, pulseras, collares, aretes, nariguera y manto.
Cada una de las anteriores observaciones deberá acompañarse de información de contexto como fecha, hora, participantes y lugar.
“Tradicionalmente, el objetivo de la observación participante ha sido detectar las situaciones en las que se expresan y generan los universos culturales y sociales en su compleja articulación y variedad. La aplicación de esta técnica (…) supone que la presencia ante los hechos de la vida cotidiana de la población garantiza la confiabilidad de los datos recogidos y el aprendizaje de los sentidos que subyacen a dichas actividades” (Guber, 2001: 56).
Grupo Focal
Con la intención de generar un amplio espectro de consideraciones en torno al tema a investigar (ornamentación corporal), encuentro útil el instrumento metódico de establecer grupos focales, ya que a través de él “los datos relacionados con las percepciones y opiniones se enriquecen por medio de la interacción del grupo debido a que la participación individual se puede mejorar en el escenario grupal [… logrando que las mujeres que integren el grupo…] puedan describir abundantes detalles de la experiencias complejas y los razonamientos que impulsan sus acciones, creencias, percepciones y actitudes” (Morse, 2003: 263) enmarcadas en el ámbito de la ornamentación corporal, trascendiéndola hacia su funcionalidad identitaria y su valor simbólico
Algo fundamental que vale la pena destacar de esta técnica de recolección de datos, es que “la unidad de análisis es el grupo (lo que expresa y construye) y tiene su origen en las dinámicas grupales (…) Se reúne un grupo de personas y se trabaja con éste en relación con los conceptos, las experiencias, emociones, creencias, categorías, sucesos o los temas que interesan en el planteamiento de la investigación” (Sampieri Hernández, Collado-Fernández, & Lucio Baptista, 2006: 606)
El procedimiento para construir, consolidar y desarrollar la dinámica de los grupos focales, será los siguientes:
a. Preparación: Luego de haber identificado la población femenina de la etnia Tule del reguardo de “Caimán Nuevo” a través de la observación participante y los medios visuales, a partir de de sus prácticas cotidianas referidas a la ornamentación corporal; se pretenden generar sesiones grupales conforme a cada uno de los objetivos específicos restantes, que contribuyan a ampliar la información requerida para desarrollarlos de manera satisfactoria.
Posteriormente se seleccionará un grupo homogéneo (en relación con la practica y el uso de la ornamentación corporal)de personas con el cual se desea trabajar, integrado máximo por 10 mujeres de la comunidad Tule, en un rango de edad comprendido entre los 20 y los 60 años. Después de concretar el lugar de reunión, preferiblemente dentro del resguardo de “Caimán Nuevo”, se les hará la invitación a las personas seleccionadas, donde se nombrará en cada sesión una mujer que en compañía con el investigador lidere la dinámica de conversación grupal, preferiblemente quien más conozca el tema del cual se hablará. (La selección de éste grupo es susceptible de cambios conforme las observaciones que se realicen en la población, así como el número de sesiones estará también supeditado a la calidad de la información a la que se acceda en cada encuentro, además de los tiempos de disponibilidad de sus asistentes)
b. Implementación: En esta parte del proceso es fundamental ya haber generado una atmosfera de confianza y aceptación del investigador dentro de la comunidad, que permita (en una primera sesión) realizar una exposición detallada sobre el porqué y para qué de la dinámica del grupo focal, tales como: el propósito, cómo se seleccionaron las personas que lo conforman, los aspectos de la investigación que se abordarán desde el grupo focal y el uso previsto de los datos que allí se recojan, así como también algunas reglas bajo las cuales se generar las conversaciones, que contribuyan principalmente al respeto de los diferentes puntos de vista expuestos , a evitar las desviaciones del objetivo planteado y al orden.
Para sesiones posteriores donde se entre a ahondar en la información que se especifica dentro de los objetivos específicos (formas de ornamentación y tipos de ornamentos, ornamentación corporal e identidad, el valor simbólico de la ornamentación corporal, la visión de mundo que se interioriza a partir de la ornamentación corporal) se seguirá simplemente una guía de temática abierta, donde simplemente se plantea un tópico general entorno al cual se desarrollará la conversación. También será necesario capacitar con anterioridad a la líder del grupo focal, con el fin de lograr una buena conexión con el investigador en el desarrollo de la sesión y por otro lado contribuir a estimular las intervenciones de sus demás compañeros de grupo, pues “la interacción entre los miembros lleva a responderse unos a otros, por lo que la interacción entre los miembros lleva a intercambios mas sinérgicos que la interacción entre le líder y los miembros” (Morse, 2003: 269)
Es fundamental no olvidar hacer observaciones relacionadas también con el lenguaje no verbal en las interacciones de los participantes, como: gestos, posturas corporales y expresión por medio de las manos, pues dichas manifestaciones enriquecen los datos recopilados en la sesión, ya que pueden indicar, por ejemplo: la falta de acuerdo entre lo dicho y lo expresado kinesicamente.
Con el fin de tener una base de datos confiable de la información arrojada por las sesiones de grupo, cada una de ellas se grabara en audio, y se registrará fotográficamente, pues de ésta manera se obtiene buen material que aborda tanto el lenguaje verbal como el no verbal.
c. Análisis e Interpretación:
Con tal finalidad deberán elaborarse por sesión reportes que den cuanta de los siguientes datos:
i. Datos sobre los participantes (numero de participantes, nombres y edades. Se excluye el genero ya que se trabajará solo con mujeres)
ii. Fecha y duración de la sesión (hora de inicio y hora de terminación)
iii. Bitácora de la sesión (Información completa del desarrollo de la sesión relacionada principalmente con los resultados que se obtuvieron)
iv. Observaciones del investigador
A partir de estos reportes, que condensan y ordenan la información recopilada, se seguirá el proceso de análisis e interpretación, donde en primera instancia (análisis) se reagruparan los datos observados bajo categorías de: opiniones compartidas, y por ende generalizables, respecto a; y opiniones no compartidas, y por ende particularistas, respecto a. Y en segunda instancia, partiendo de esta clasificación se podrán establecer las interpretaciones de acuerdo a las unidades de análisis ornamentación corporal (indumentaria y accesorios), identidad y símbolo.
Además se contará con el registro fotográfico de cada una de las sesiones, para desarrollar un análisis sobre la kinesica presentada por sus asistentes en comparación con que dijeron, con la intención de complementar la información respecto a un aspecto concreto en el que se desee ahondar.
Entrevista Abierta
Partiendo de la mención que Rosana Guber hace sobre la consideración de Spradley con respecto a la entrevista, en su libro “La Etnografía: método, campo y reflexividad”, donde se menciona que “la entrevista es una estrategia para hacer que la gente hable sobre lo que sabe, piensa y cree” (Spradley apud Guber, Rosana 2001: 75). Se pretende, a través de la entrevista abierta, generar no solo un acceso a la información puntual requerida, sino flexibilizar la interrelación con el observador prescindiendo de un formato estructurado que medie la conversación y le reste naturalidad y fluidez al relato, y que además limite la posibilidad de acceder a información no contemplada con anterioridad, y que contribuya a fortalecer la base de datos enmarcada en el proyecto investigativo, haciendo que el “sujeto (entrevistado) se sienta en plana libertad de tratar otros temas que le parezcan relacionados con el abordado expresamente” (Martínez, 1989: 133).
A partir de lo dicho anteriormente, será fundamental recurrir a la entrevista abierta con el fin de superar dichos inconvenientes, pues mediante ésta es factible acceder de forma más natural y menos rígida al “sentido de la vida social expresado particularmente a través de discursos que emergen contantemente en la vida diaria, de manera informal por comentarios, anécdotas, términos de trato y conversaciones” (Guber, 2001: 75). Con dicha intención se enunciara a continuación los pasos a considerar para este tipo de entrevista:
a. A partir de los objetivos específicos de la investigación se establecerán los ejes temáticos que orientaran las entrevistas abiertas, así:
i. Formas de ornamentación corporal Tule y tipos de ornamentos
ii. Ornamentación corporal e identidad Tule
iii. Valor simbólico de la ornamentación corporal
iv. Visión de mundo Tule interiorizada a través de la ornamentación corporal
b. Durante el primer proceso de acercamiento a campo se eligieran las mujeres Tule que sería interesante entrevistar de acuerdo con los temas anteriormente citados, es decir, mujeres que puedan dar cuenta claramente de cada uno de ellos desde su vivencia cotidiana.
c. Después se tomaran todos los datos personales considerados convenientes (nombre y edad básicamente), y se entrará a profundizar en la temática de la entrevista desde la experiencia personal del entrevistado, donde el investigador más que formular preguntas trata de hablar libremente al entrevistado, posicionándose en una actitud de oyente receptivo e interesado en lo que dice el sujeto.
d. Sin embargo deberá mantenerse un control sobre dicha conversación para evitar que el entrevistado aborde el tema como quiera y durante el tiempo que desee, ni tampoco se deberán discutir sus opiniones o puntos de vista, mostrando sorpresa o desaprobación.
e. Es importante guiar la entrevista a profundizar en aspectos que parezcan de mayor relevancia, con prudencia y sin presionar.
f. El buen desarrollo de la entrevista abierta facilitará la posterior toma de fotografías, tanto de la mujer entrevistada y como de sus prácticas cotidianas referentes a la ornamentación corporal.
“La gran relevancia, las posibilidades y la significación del dialogo como método de conocimiento del otro, estriba, sobre todo, en la naturaleza y calidad del proceso en que se apoya, a medida que el encuentro avanza, la estructura de la personalidad del otro va tomando forma en nuestra mente; adquirimos nuestras primeras impresiones con la observación de sus movimientos, sigue la audición de su voz, la comunicación no verbal (…)y toda la gama de contextos verbales por medio de los cuales se pueden aclarar los términos, descubrir ambigüedades, definir los problemas, orientar hacia una perspectiva, patentizar los presupuestos, y las intenciones, evidenciar la irracionalidad de una proposición, ofrecer criterios de juicio o recordar los hechos necesarios” (Martínez, 1989: 131)
Diario de Campo
El empleo de este recurso es indispensable en cualquier tipo de investigación cualitativa, debido a que constituye una herramienta para registrar de manera escrita y esquematizar la información que se va recopilando en el trabajo de campo, bien sea apreciaciones personales desde la perspectiva del investigador, así como también anotaciones precisas y citas textuales sobre conversaciones o entrevistas abiertas, en las cuales se acceda a datos claves referentes al tema investigado. También es importante llevar en éste un reconocimiento de:
a. Las descripciones del ambiente o contexto, lugares claves, participantes, relaciones y eventos; estableciendo un orden cronológico de registro que permita diferenciar las impresiones iníciales de las posteriores.
b. Mapas, tanto del contexto en general como de contextos específicos.
c. Diagramas, cuadros y esquemas, que permitan abordar consideraciones relacionadas con cronologías de hechos, sucesos, vinculaciones entre conceptos del planteamiento, redes de personas, entre otros.
Es de vital importancia destacar en este punto que todas las observaciones que se realicen durante la estadía en campo deberán registrarse en el diario de campo, así como también las conversaciones sostenidas de manera cotidiana e informal con las personas de la comunidad, comentarios referentes a las sesiones con grupos focales y entrevistas abiertas.
Consideraciones Interpretativas
“el discurso simbólico no interpreta, por el contrario deberá ser interpretado”
(Dan Sperber, 1988)
Por otro lado se deberá abordar el ámbito interpretativo del diseño metodológico, en primera instancia, a través de los aportes realizados por Clifford Geertz que retoma José D. Herrera en una aproximación a hacia la antropología como herramienta hermenéutica, que parte de la premisa que considera que “el trabajo del antropólogo consiste en el desciframiento de lo próximo y su resignificación en lo distante con el propósito de comprender de manera genuina la cultura de un pueblo” (Herrera, 2009: 41); y en segunda instancia se integraran algunas nociones referentes a la etnometodología propuesta por Harold Garfinkel, con la intención de establecer los procedimientos por medio de los cuales se establece el sentido de las interacciones sociales, que para el caso particular de la investigación contribuirá a establecer la relación intrínseca entre ornamentación corporal, identidad y símbolo, a partir de la cual estas tres categorías de análisis se integran, influyen y determinan.
Para comenzar es fundamental destacar que para ambas instancias la observación participante se constituye como técnica privilegiada de acceso a la información, donde “el investigador se convierte en el principal instrumento de investigación y producción del conocimiento” (Guber, 2001: 48); la descripción se considera una interpretación en si misma, pues “es apenas lógico que lo encontrado en el trabajo de observación se hace siguiendo la terminología de la que dispone el investigador” (Herrera, 2009: 45), y además ninguna de las dos tiene la pretensión de conducir hacia generalizaciones universalistas.
Ahora bien es necesario reconocer que los aportes interdisciplinarios que otras esferas del conocimiento han hecho a la antropología, permiten ampliar los recursos para la interpretación de lo social, donde paulatinamente “La interpretación se constituye así como el rasgo más importante de la interpretación social” (Herrera, 2009: 47), sin que ello signifique que cualquier interpretación pueda hacerse y de cualquier manera, sino que más bien apunta hacia la consideración de que la “interpretación se realiza desde el momento en que los científicos sociales deciden apelar a cualquier recurso para describir lo que hacen” (ídem). De acurdo con Geertz éste “giro interpretativo” no se dedica exclusivamente a aumentar las posibilidades de interpretación, aumentado a su vez los recursos teóricos, sino que contribuye también a fortalecer “el hecho de concebir la interpretación como el ámbito en que se producen las distintas visiones de mundo y el modo de hablar de ellas” (ibíd: 48). Por otro lado el “giro interpretativo” también le asigna gran importancia al saber común dentro de la comprensión científica; quedando claro que “el aumento de recursos teóricos, el lugar central que adquiere la interpretación como lo mas propio de las ciencias sociales, la exposición de un amplitud de visiones de mundo y, con ello la presencia de múltiples lenguajes (incluido el lenguaje común), configuran el nuevo panorama del quehacer científico” (ibíd: 49)
El empleo de la herramienta hermenéutica como un arte de la interpretación, esta íntimamente relacionado con el carácter mismo del trabajo antropológico, y contribuye a una puntual comprensión de las culturas, sus miembros, sus interacciones sociales, sus conductas y sus representaciones simbólicas. Sin embargo la principal contribución de la hermenéutica esta relacionada con “la situación por la que atraviesan las ciencias sociales. En un mundo de “epistemologías múltiples” que se caracteriza por la explosión de una variedad de visiones, lo que se requiere es un nuevo tipo de intérprete que sepa trabajar con lo diverso sin imponer una visión totalizante u homogénea sobre los distintos modos de vida social” (op. Cit: 52), y más bien procure por mantener lo múltiple en una relación dialógica que alimente perspectivas.
Por otro lado la etnometodología “ha especificado los procedimientos reales a través de los cuales se elabora y construye el orden social: qué se realiza, bajo qué condiciones y con qué recursos. Esto la ha constituido en una practica interpretativa: una constelación de procedimientos, condiciones y recursos a través de los cuales la realidad es aprehendida, entendida, organizada, y llevada a la vida cotidiana” (Miguélez). El aspecto puntual de análisis que emplea ésta practica metodológica es la interacción cotidiana, a partir de la cual pretende develar cómo se atribuye sentido al mundo social, a través del acceso al conocimiento empleado por los sujetos investigados para darle sentido a la realidad e influir en ella, en este sentido la etnometodología le apunta a un aporte “más cognitivo y reflexivo en cuanto al reconocimiento de la forma en que las personas explican la realidad y la producen, es decir su forma de entender y aprehender” (Bornaetxea, 2004), además porque la etnometodología “no se centra tanto en el qué de las realidades humanas, sino en el cómo, es decir, en la modalidad de su ejecución, desenvolvimiento y realización” (ibíd.). A continuación mencionare tres aspectos fundamentales de ésta práctica interpretativa:
La indexicalidad, termino por medio del cual se hace referencia a “la capacidad comunicativa de un grupo de personas en virtud de presuponer la existencia de significados comunes, de sus saber socialmente compartido, del origen de los significados y su complexión en la comunicación” (Guber, 2001: 45), es decir, la relación que existe entre el significado de los objetos, las practicas sociales y el contexto en el que surgen.
Aborda las realidades sociales desde los recursos que la sociedad estudiada la proporcione, de esta manera “el trabajo de interpretación estará influido por instrumentos interpretativos locales, como categorías reconocidas, vocabulario familiar, tareas organizativas, orientaciones profesionales, y otros marcos conceptuales que le asignan significado a los asuntos en consideración” (Miguélez).
La reflexividad así como la indexicalidad también se entiende como otra propiedad del lenguaje donde “las descripciones y afirmaciones sobre la realidad no solo informan sobre ella, la constituyen. Esto significa que el código no es informativo ni externo a la situación sino que es eminentemente practico y constitutivo” (Guber, 2001: 45), es decir, la reflexividad establece una intima relación entre la comprensión y la expresión de dicha comprensión, que se ve mediada por el relato de las actividades a través de las cuales “los miembros producen y manejan las situaciones organizadas de la vida cotidiana, siendo idénticas a los métodos que emplean para describirlas” (ibíd. 47)
Según Rosana Guber la reflexividad es una propiedad de toda descripción de la realidad, y bajo éste sentido esta noción cobra gran importancia dentro del ámbito de la investigación científica en ciencias sociales, debido a que conlleva a considerar que en la experiencia investigativa existen por lo menos 3 tipos de reflexividad: la reflexividad del investigador como miembro de una sociedad o cultura, la reflexividad del investigador como investigador, y las reflexividades de la población en estudio. Con la finalidad de establecer un dialogo entre ellas la observación participante se constituye en la solución, pues por medio de esta “el etnógrafo se sumerge en la cotidianidad que lo interpela como miembro, sin demasiada atención a sus dotes científicos. Cuando el etnógrafo convive con los pobladores y participa en distintas instancias de sus vidas, se transforma funcional, y no literariamente, en uno mas” (ibíd.: 50); se hace necesario destacar que gracias a la observación participante el investigador logra sumergirse en la cultura para permitir establecer diálogos entre las reflexividades, sin que estas se constituyan como barreras sino mas bien como perspectivas que retroalimentan la mirada investigativa.
La etnometodología sostiene que en las “ciencias sociales todo es interpretación y que “nada habla por si mismo”, que todo investigador cualitativo se enfrenta a un montón de impresiones, documentos y notas de campo que lo desafían a buscarle el sentido o los sentidos que puedan tener. Este buscarle el sentido constituye un verdadero arte de interpretación” (Miguélez). Sin embrago no hay que posicionarse de forma extrema dentro de lo emic (cercano) o dentro de lo etic (de afuera) para narrar dichos sentidos, pues ello conllevaría, en palabras de Geertz, a quedarse en lo local haciendo una transcripción literal de las formulas que otros empelan para hablar de sí mismos, o quedarse en lo distante anclado en un discurso coherente y sistemático, pero alejado de lo que los otros comprenden respecto a sus propios modos de vida. Ante tal problemática se siente la necesidad de comprender lo diverso y lo distinto, ya que “cada uno de nosotros constituye y vive a partir de una visión de mundo, pero no se trata solo de un relato de familiaridad roto, de una naturaleza muerta o de un paisaje estático. Es más bien un teatro de expectativas con sus actores, sus personajes, sus decorados y sus escenas. El autor que tenemos en la mente abstrae constantemente situaciones a partir de la experiencia mundana y les asigna significado” (Palmer, 2000: 148-149).
“Si los recursos teóricos han aumentado y si la interpretación se ha reubicado mostrándose como lo propio de las ciencias sociales, es evidente que los lenguajes de los científicos sociales acostumbran a emplear para exponer sus resultados de investigación vengan transformándose” (Herrera, 2009: 48). Es por ello que con el fin de continuar con la superación del posicionamiento dicotómico antes mencionado, por medio de otros recursos que contribuyan a la comprensión de la alteridad, considero que la etnografía visual juega un papel fundamental en este punto pues ella puede constituirse en un puente que media entre la dualidad de miradas, ya que a través de la imagen se superará en gran medida el problema del metalenguaje discursivo propio del investigador riguroso, y se acercará más hacia una interpretación antropológica coherente y expresada en palabras coloquiales, interpretación que acompañe la imagen a manera de pie de foto (por lo cual deberá ser breve); y a su vez integra el conocimiento común de los sujetos observados por medio del contenido visual de la imagen como tal, haciendo lo más evidente posible el ámbito tangible de la realidad, con el fin de contribuir en compañía del pie de foto a decantar la polisemia de la imagen, sin dejar mucho lugar para los juegos imaginativos no relacionados con lo que ella representa. Ya que el hombre es consciente que la realidad “no es solamente lo que percibimos. Y el deseo de aprehender los fenómenos invisibles es tan fuerte como el deseo de hacerlos comunicables” (Costa, 1998: 14), es por ello que la consciencia contribuye a “organizar cierto conjunto de representaciones entre el organismo su entorno y sus estados internos” (Searle, 1996: 118)
Bajo esta lógica comunicativa se busca emplear los recursos visuales (imagen fija) como medios de investigación a través de los cuales se pretenden cuatro objetivos principales en el marco de esta propuesta investigación: el primero consiste en emplear dicho recurso, posterior a una acercamiento previo, como una forma de afianzar relaciones dentro de la comunidad; en segundo lugar procurar mostrar visualmente los tipos de ornamentos a los que se está haciendo referencia y sus procesos de elaboración, ello con el fin de generar una imagen concreta de tales expresiones corporales, ya que resulta complejo elaborar una descripción escrita clara y concisa de tales; en éste punto, también es vital considerar que no solo se desea registrar los elementos tangibles de la realidad por medio de la fotografía, sino que además se procurará evocar a partir de las imágenes, los significados y sentidos profundos que configuran culturalmente la práctica de la ornamentación corporal de las mujeres Tule, ya que retomando a Ítalo Calvino “el ojo no ve cosas sino figuras que significan otras cosas” (Calvino, 2003: 11). Continuando con los objetivos del trabajo visual, como tercero figura el de destacar la inmediatez de la imagen como valor comunicativo privilegiado, y considerando que parte “del equipamiento mental con el que el hombre ordena su experiencia visual es variable, y, en su mayoría, culturalmente relativo, en el sentido en que está determinado por la sociedad que ha influido en su experiencia” (Franch, 1982: 127), se pretenden generar fuertes proceso de reflexividad tanto en un dialogo interno (Tule) desde la identidad, como en un dialogo externo (otras personas, no Tule) desde la alteridad, y en esta medida no solo contribuir al fortalecimiento de procesos etnoeducativos de carácter visual, sino también visibilizar las practicas tradicionales de la ornamentación corporal Tule a otras personas, permitiendo así no solo trascender la barrera de aceptación de la multiculturalidad, hacia el dialogo intercultural. Por ultimo el cuarto objetivo consiste en generar una nueva forma de exposición de los resultados obtenidos a través de una investigación, donde la imagen ya no se emplee como un recurso secundario a la producción escrita, o como una herramienta para sustentarla sino a la inversa, es decir la imagen como recurso primario acompañada de una texto que la sustente; con la finalidad de aprovechar principalmente su inmediatez comunicativa, que además de invitar a la reflexividad, permite que la investigación como tal tenga un publico mas amplio, pues a través los códigos visuales se logra superar la barrera del metalenguaje discursivo de la esfera antropológica, permitiendo así acceder más fácilmente a los datos arrojados por la investigación y a sus interpretaciones, que para el caso concreto abordarán las nociones de la identidad y símbolo a partir de la ornamentación corporal de las mujeres Tule.
La muestra fotográfica que se pretende exponer como principal resultado de esta investigación contará aproximadamente con 30 fotografías, que serán seleccionadas en conjunto con la comunidad estudiada, pues “el mundo en sí mismo no tiene ningún punto de vista, pero mi acceso al mundo a través de mis estados mentales conscientes siempre se da desde una perspectiva, desde mi punto de vista” (Searle, 1996: 107) y de esta manera se logra establecer una forma de verificabilidad relacionada con el valor conceptual que se asocie con cada una de las imágenes y que respondan a las categorías de ornamentación corporal, identidad y símbolo. En lo que respecta al montaje, éste se hará por medio de cajas lumínicas, a través de las cuales se establecerán series (máximo 6 fotografías) de imágenes relacionadas por tema. Además se pretende generar un documento escrito, a manera de ensayo, que sustente el valor antropológico de las imágenes y las contextualice en el marco del proceso de investigación desarrollado.
“El acto de observación es el acceso subjetivo a la realidad objetiva” (John Searle, 1996)
6. ANALISIS
El análisis de la información recopilada a través de esta primera fase investigativa, constituida por el trabajo de campo, será sistematizada y analizada con la ayuda del software ATLAS. ti versión 5.5. Debido a que además de permitir la localización y recuperación de los datos recopilados en campo, dispone la ventaja de facilitar toda una serie de herramientas para tejer o construir relaciones entre los elementos más variados de nuestros datos, con el fin de permitir hacer claras las interpretaciones, y además recurrir posteriormente a los elementos que pueden apoyar tal o cual argumento o conclusión. Esto último puede ser de especial valor en el momento de redactar y de comunicar a otros nuestros resultados.
Conforme la información recopilada en el sitio web
http://www.atlasti.com/de/productintro_es.html sobre ésta herramienta, enunciare a continuaciones algunas ventajas que posee el software ATLAS. ti:
Trabaja tanto con documentación escrita, como audio e imágenes, a partir de las cuales pretende generar unidades hermenéuticas susceptibles a la interpretación del investigador;
Permite establecer citas, es decir, marcar documentos con alguna finalidad relacionada con su significación.
Establece códigos, a manera de palabras claves que bien pueden indicar conceptos, expresiones, etc.
Facilita generar memos, es decir, notas breves con ideas asociadas a algún tipo de dato.
Posee la herramienta de familias, para agrupar conjuntos de datos que compartan alguna cualidad, contribuyendo al orden de la información y su clasificación.
Contribuye a la esquematización de nodos y relaciones, por medio de lo que denomina vistas de redes, que además contempla gran variedad de tipos de relaciones entre los nodos.
7. RESULTADOS ESPERADOS Y ALCANCE
En primera medida se espera desarrollar un proceso investigativo de carácter cualitativo que cuente con recursos visuales como medios de investigación, análisis y exposición de resultados; y que además esté enfocado en un ámbito descriptivo e interpretativo, con el fin de realizar un aporte en materia antropológica al estudio de la ornamentación corporal étnica (indumentaria y accesorios) en Colombia desde un posicionamiento no estructuralista (posicionamiento que se ha implementado en los dos antecedentes de estudios en la materia dentro del territorio colombiano), estableciendo alternativamente una relación conceptual entre la práctica tradicional de la ornamentación corporal y las nociones referentes a identidad y símbolo que a través de ella cobran gran importancia, en una relación dialéctica de dependencia.
En materia tangible se espera exponer los resultados investigativos por medio de una muestra fotográfica, que contara aproximadamente con 30 fotografías, como principal producto esperado ; además éstas se verán acompañadas de un breve documento escrito a manera de ensayo que las sustente. Dicha exposición se llevará primero al Resguardo Tule de “Caimán Nuevo”, luego a las ciudades de
Medellín y Manizales, y posteriormente se procurará hacerla itinerante en otros escenarios.RESULTADO/ PRODUCTO
INDICADOR
BENEFICIARIO
MUESTRA FOTOGRÁFICA
EXPOSICIÓN DE FOTOGRAFIAS
COMUNIDAD TULE, PUBLICO EN GENERAL Y COMUNIDAD CIENTIFICA ANTROPOLÓGICA EN PARTICULAR
DOCUMENTO ESCRITO
Que de cuenta de relaciones conceptuales entre la práctica tradicional de la ornamentación corporal y las nociones referentes a identidad y símbolo.
DIFUSIÓN DEL TEXTO. ENTREGA A LA O.I.A PARA SU DIFUSIÓN EN LA COMUNIDAD TULE
COMUNIDAD CIENTÍFICA ANTROPOLÓGICA en general y COMUNIDAD TULE Y O.I.A en particular
8. PERTINENCIA E IMPACTO
La principal utilidad de esta investigación en materia disciplinar será aportar una nueva visión con respecto a la forma de construir un informe final de investigación que de cuenta del proceso llevado a acabo. Sin que a ello se limite la importancia de los recursos visuales como medios investigativos, que se posicionan no ya como herramientas del investigador, sino como canales a través de los cuales se afianzan los vínculos con la comunidad, que además, contribuyen a generar descripciones sumamente concretas, y permiten forjar procesos reflexivos e incluyentes, gracias a su inmediatez comunicativa; constituyéndose así en un primer recurso etnográfico que pueda verse apoyado por un texto a manera de ensayo, y no en una herramienta de segunda mano que apoye lo dicho en un texto. Se espera que el desarrollo de este proceso investigativo además permita abrir una ventana, en el ámbito de las ciencias sociales y especialmente de la antropología, a través de la cual continúen generándose posteriores investigaciones, relacionadas tanto con la implementación de recursos visuales como medios etnográficos de primera mano, como con el tema de la ornamentación corporal y sus implicaciones simbólicas e identitarias, entre otras nuevas que se vayan configurando conforme al investigador interesado.
Por otro lado el principal beneficio social que se pretende generar a través de este proyecto consiste, en que el producto final que se obtenga de esta investigación, contribuya al fortalecimiento de la identidad Tule, por medio de procesos etno-educativos de carácter audio-visual, donde puedan fortalecerse aspectos relacionados con la producción y elaboración de su ornamentación corporal, así como también se genere una reflexión alrededor de su valor simbólico e identitario. Para ello se entregará una copia del producto final a la Organización indígena de Antioquia (O.I.A) quien es la encargada de velar por los pueblos indígenas circunscritos al departamento de Antioquia, y desde la cual se maneja la línea de acción en Etnoeducación para la comunidad Tule.
9. PRESUPUESTO
RUBROS
FUENTE
VALOR (por mes)
VALOR TOTAL
X
Fuentes Propias
Otras fuentes
SALARIO
$1’100.000
$ 9’900.000
VIATICOS
Alimentación
$ 250.000
$ 2’250.000
Hospedaje
$ 300.000
$ 2’700.000
Transporte
$ 580.000
$ 5’220.000
UTILES Y PAPELERIA
Papel, fotocopias y otros
$ 50.000
$ 450.000
ACCESORIOS TECNOLOGICOS
Computadora Portátil Dell Inspirion
$ 300.000
$2’700.000
Cámara Fotográfica digital Canon Power Shot SD850 IS
$ 150.000
$ 1’350.000
COMUNICACIONES
Teléfono Móvil
$ 30.000
$ 270.000
Internet
$ 70.000
$ 630.000
EDICION DEL INFORME FINAL
Papel, impresión y empastado
$ 70.000
MONTAJE FINAL
$ 350.000
10. TRABAJOS CITADOS
Aramburo Siegert, C. I., & Londoño Blair, A. (1982). La Mola. Medellin: Tesis (antropologo) Universidad de Antioquia Departamente de Antropologia.
Barthes, R. (2003). El Sistema de la Moda y otros escritos. Barcelona, España: Paidos.
Bornaetxea, F. R. (2004). En Román Reyes (Dir): Diccionario Crítico de Ciencias Sociales
. Recuperado el 29 de 05 de 2009, de Publicación Electronica, Universidad Complutense de Madrid: http://www.ucm.es/info/eurotheo/diccionario
Calvino, Í. (2003). Ciudades Invisibles. Madrid, España: Siruela.
Canclini, N. G. (1990). Culturas Hibridas: estrategias para entrar y salir de la modernidad. Mexico D.F: Grijalbo.
Costa, J. (1998). La Esquematica. Barcelona, España: Paidos.
Douglas, M. (1978). Los Simbolos Naturales. Madrid, España: Alianza Editorial.
Franch, J. A. (1982). Arte y Antropologia. Madrid, España: Alianza Forma 28, Alianza Editorial.
Geerz, C. (1987). La interpretación de las culturas. Mexico: Gedisa.
Guber, R. (2001). La Etnografia: Método, Campo y Reflexibidad. Bogotá, Colombia: Norma.
Herrera, J. D. (2009). La Comprensión de lo Social. horizonte hermeneutico de las ciencias sociales. Manizales: C.I.N.D.E.
Javier Gil y Mª Claudia Parias. (2000). Espacios Entretejidos: arte moda, y vestido. En Proyecto Pentagono: Investigaciones sobre arte contemporaneo en Colombia. Santa Fé de Bogotá: Ministerio de Cultura.
Larraín, J. (2001). Diseño Emergente. Obtenido de http://www.disenoemergente.cl/foro_adjuntos/20060915_juaco_el_concepto.doc
Lévi-Strauss, C. (1979). "Introducción a la obra de Marcel Mauss". En M. Mauss, Sociología y Antropología (págs. 13-42). Madrid: Tecnos.
Martinez, M. (1989). Comportamiento Humano: nuevos métodos de investigación. México D.F: Trillas.
Miguélez, M. M. (s.f.). La Etnometodología y el Interraccionismo Simbolico. sus aspectos metodológicos específicos. Recuperado el 29 de 05 de 2009, de http://prof.usb.ve/miguelm/laetnometodologia.html#_ftnref1
Molano, O. L. (2006). La identidad cultural, uno de los detonantes del desarrollo territorial. Santa Fé de Bogotá: Universidad Externado de Colombia.
Morse, J. M. (2003). Asuntos criticos en los métodos de investigación cualitativa. Medellin: Universidad de Antioquia.
Palmer, G. B. (2000). Lingüistica Cultural. Madrid: Alianza Editorial.
Reflexiones del antropólogo Marc Augé sobre la identidad y la tecnología. (24 de Junio de 2005). Recuperado el 3 de 4 de 2009, de Planeta Axxon-Noticias online-: http://axxon.com.ar/not/151/c-1510220.htm
Saltzman, A. (2004). El Cuerpo Diseñado. Buenos Aires, Argentina: Paidos.
Sampieri Hernandez, R., Collado-Fernandez, C., & Lucio Baptista, P. (2006). Metodología d el aInvestigacion. Iztapalapa, Mexico: McGraw Hill.
Schwarz, R. (1976). Hacia una Antropología de la indumentaria: EL Caso de los Guambianos. Revista Colombiana de Antropología , XX, 297-334.
Searle, J. R. (1996). El Redescubrimiento de la Mente. Barcelona, España: Critica Editorial.
Silva, V. (2006). La compleja construcción contemporánea de la identidad: habitar el "entre". Recuperado el 3 de 4 de 2009, de Website Universidad Complutense de Madrird: http://www.ucm.es/info/especulo/numero18/compleja.html
Sperber, D. (1988). El Simbolismo General. Barcelona, España: Editorial del Hombre.
Squicciarino, N. (1986). El Vestido Habla: Consideraciones Psico-Sociologicas sobre la indumentaria. Madrid: Catedra S.A.
Turner, V. (1999). La Selva de los Simbolos. Mexico: Siglo Veintiuno.
Valencia Salazar, D., Bedoya Trujillo, A., & Osorio Escobar, N. (2008). Aproximaciones Hacia una Etnografia Visual: Miradas y Percepciones. Produccion Academica sin Publicar.